La fe en la nueva normalidad, un paso por la ética y la formación integral

 

            Ciertamente estos tiempos inesperados de pandemia no han sido nada fáciles. La incertidumbre y la angustia frente a lo que se ha denominado como “nueva normalidad” han estado presente en cada persona; en su día a día y en cada una de las decisiones a tomar. Sin embargo, la fe en Dios representa para muchos ese arcoíris al final de la tempestad; esa garantía de que, a pesar de los problemas, todo estará mejor. Representa calma (no solo durante la pandemia, sino también en situaciones normales).

            Así mismo, las instituciones educativas han jugado un papel fundamental en esta inimaginable situación: han sido los principales actores de la constante formación de todos los jóvenes que se veían a la deriva cuando el terrible virus supuso un confinamiento sin precedentes. Y en especial la Universidad Sergio Arboleda, que desde su humanismo integral, la ética, los valores, y un excelente equipo de profesores ha garantizado tenazmente la  educación integral de sus alumnos.

            En aras de aportar mayor comprensión al asunto es pertinente hablar un poco más sobre lo que la fe significa. Puede que para muchos simplemente represente la esperanza de que sus asuntos saldrán bien, sus angustias cesarán y sus problemas se resolverán, pero para quienes son fieles creyentes de Dios, la fe significa mucho más. Para ellos la fe es un acto personal, que responde a la revelación de su Señor. Es la plena confianza, desde sus Sagradas Escrituras (Salmo 23), en lo que para ellos es la obra divina. Según Benedicto XVI la fe es la adhesión a la propuesta redentora de Dios.

            Y esa misma fe se puede ver representada en la garantía de la Universidad Sergio Arboleda de formar profesionales hechos y derechos. En sus aulas el humanismo baña a todos los aspectos del ser humano. Como decía Noguera Laborde, educar no solo es instruir, pues también es formar en la personalidad, y, en efecto, la Sergio logra formar diamantes desde las rocas.

            Es inevitable ofuscarse frente a la incertidumbre que en estos tiempos aqueja a muchos, pero fundamental es mantener la fe, independientemente de si se es creyente o no, en que todo va a mejorar. Este encierro también sirve como oportunidad para crecer más como personas desde la calidez del hogar. ¡Que no se desaproveche esa oportunidad!  

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Qué es Dios y la cultura para mí?